Ituerock 2023 – El Regreso del Rugido
Después de más de una década de silencio, Ituerock volvió en 2023. Bajo un cielo encapotado y con el terreno convertido en barro espeso, la música volvió a rugir entre las piedras y los pinos de Ituero. Fue una edición de renacimiento y resistencia. Sin artificios, sin leyendas… o eso parecía.
Macarreces Zero inauguró el nuevo ciclo con su rock sin filtros. Les siguió Barrizal, como no podía ser de otra forma, y su concierto terminó en medio de un corte de luz justo en el clímax, generando más épica que frustración. Finalmente, Radement fue víctima de una tormenta brutal, aguantando estoicamente hasta que la lluvia hizo que el concierto acabase de forma abrupta.
Algunos afirmaron haber visto algo entre los árboles… una figura peluda, un brillo entre los helechos. ¿Era Rocko? Nadie pudo probarlo. Pero Ituerock había vuelto, y no iba a parar.
Ituerock 2024 – El Año del Engaño
2024 llevó Ituerock un paso más allá. El escenario fue más grande, la organización más ambiciosa, y el rumor de Rocko ya era parte del ambiente. Lo que nadie esperaba era que, durante la noche, apareciera una figura con colmillos y pelaje, saludando entre los focos: el supuesto Rocko. Pero todo fue una farsa. El falso Rocko era en realidad Juakin, antiguo presentador del festival, que volvió al escenario con una máscara y mucha cara.
El público osciló entre la carcajada y la decepción. Pero el misterio seguía en el aire. Si había un falso Rocko… ¿dónde estaba el verdadero?
Musicalmente, Violet llevó a todos a otro plano con su intensidad. No Remorse demostró por qué su nombre es una advertencia, Le Tutiplén desató el frenesí. Carlos Kent, un personaje serio y magnético que, sin necesidad de invocar nada, trajo al festival un aura de rareza que ya no se iría jamás.
Ituerock 1980 - 1986 – La Era Perdida
Aunque muchos lo ignoran o prefieren ignorarlo, Ituerock nació mucho antes de 2023. Entre 1980 y 1986, Ituero albergó una serie de festivales semiclandestinos que, con el tiempo, fueron borrados de cualquier registro oficial. Lo que comenzó como una gamberrada entre amigos, terminó como una leyenda silenciada.
En 1980, un grupo de chavales organizó el primer Ituerock en la dehesa del pueblo. Sin permisos, sin escenario, sin respeto alguno por el sueño de los mayores. Solo guitarras, cerveza caliente, y un generador que sonaba más fuerte que el propio grupo. Fue un acto de rebeldía rural. Un grito de vida en un pueblo que ya entonces empezaba a vaciarse.
En los años siguientes, el evento creció como una enredadera salvaje. Para 1984 ya había escenario, bandas de otras provincias y hasta un rudimentario sistema de luces. Pero el caos seguía reinando. Algunos años hubo peleas. Otros, reconciliaciones. Todos, resaca.
1985 fue el punto de inflexión. Contra toda lógica, y según grabaciones VHS que algunos aseguran haber visto, Journey actuó en Ituero, junto con otras bandas míticas. El porqué sigue siendo un misterio. Pero lo que nadie olvida fue lo que ocurrió durante el concierto. Una sombra cruzó a gran velocidad delante del escenario, con forma humanoide y peluda. Gritos. Pánico. Los músicos dejaron de tocar. El público se dispersó. Y los organizadores nunca más volvieron a hablar de aquello.
En 1986 solo acudieron nueve personas. El festival había muerto, devorado por su propio mito. Desde entonces, nadie volvió a hablar de Ituerock. Al menos, no en voz alta.